Tamy Love
Tatuadora artística y de reconstrucción
Madrid, 1985
Tamy Love desarrolla su trayectoria profesional en el mundo del tatuaje desde 2008. Desde hace más de una década, una parte fundamental de su trabajo está dedicada al tatuaje reparador y oncológico, una especialización que con el paso de los años se ha convertido en uno de los pilares de su carrera profesional.
Su vinculación con este ámbito comenzó de la mano de la Fundación Tejerina y del Dr. Antonio Tejerina, junto a quien completó su formación y con quien continúa colaborando en la actualidad. Un trabajo especialmente enfocado a acompañar a mujeres y pacientes que, después de atravesar determinados procesos médicos, encuentran en el tatuaje reparador una forma de cerrar una etapa y recuperar parte de aquello que la enfermedad o una intervención pudo modificar.
A lo largo de estos años también ha trabajado con pacientes procedentes de diferentes centros hospitalarios, entre ellos la Fundación Jiménez Díaz, el Hospital Gregorio Marañón y el Hospital Universitario de Getafe, además de otros centros y profesionales vinculados a este ámbito.
Su trayectoria profesional se completa con su vinculación a ESDIP, donde ha desarrollado también su faceta como profesora de tatuaje y donde realiza determinados tratamientos en un entorno privado y cuidado.
La experiencia técnica, la profesionalidad y, especialmente, la empatía y el trato cercano con cada persona forman parte de su manera de entender este trabajo. Después de más de una década dedicada al tatuaje reparador y oncológico, esta especialidad no solo forma parte de su trayectoria, sino también de su presente y de su futuro profesional.
Opinión Personal
Después de tantos años dedicada al tatuaje, he aprendido que esta profesión puede ir mucho más allá de lo puramente estético. En el tatuaje reparador y oncológico he encontrado una de las partes más humanas y gratificantes de mi trabajo.
A lo largo de estos años he conocido a muchas personas que llegan después de haber atravesado procesos largos, intervenciones y momentos difíciles. Cada historia es diferente y, por eso, intento abordar cada caso desde la cercanía, el respeto y, sobre todo, la empatía. No se trata únicamente de realizar un tatuaje, sino de entender qué necesita la persona que tienes delante y acompañarla en ese momento.
Creo firmemente que debemos seguir dando visibilidad y normalizando este tipo de tratamientos. Es importante que cualquier persona que pueda necesitarlos sepa que existen opciones y profesionales especializados a los que acudir, que pueda informarse con libertad y sin miedo, y que encuentre un espacio donde preguntar y sentirse escuchada.
Para mí es especialmente bonito comprobar cómo algo aparentemente pequeño puede tener un significado tan importante. En muchas ocasiones, el tatuaje supone el último paso de un proceso mucho más largo: cerrar una etapa, reconciliarse de nuevo con una parte del cuerpo y poder continuar.
Después de más de una década trabajando en este ámbito, sigo afrontando cada caso con la misma responsabilidad y sensibilidad. Poder aportar mi experiencia para ayudar a otras personas forma parte de mi manera de entender esta profesión y, sin duda, de cómo quiero seguir desarrollándola en el futuro.

